Historia

Historia

Historia

Texto por: León David Peñaranda
Publicado en: Sesquicentenario, 2007.

La fundación

Hacia mil ochocientos cincuenta, la sociedad que habita la región es nutrida con colonos de Salazar, Ocaña y un buen número de extranjeros que comercializaban productos a cambio de telas, zapatos y chucherías importadas de Europa por el lago de Maracaibo.

Resalta entre los habitantes el señor Don Gregorio Montes, acaudalado colono propietario de tierras, al margen de la quebrada la Calderera, quien cede terrenos de su propiedad para construir un oratorio con el fin de fortalecer la fe cristiana que profesaba. Así pues, no existió un acto de fundación formal, pero se estima por el año de 1857, tomando como referencia la construcción del oratorio en el lugar donado en el margen occidental de la quebrada.

En el oratorio se empiezan a realizar algunos ritos de la fe cristiana, lugar que utilizaban muy esporádicamente los curas de Salazar o Santiago para las ceremonias, y con frecuencia un laico apaciguaba los colonos que en oportunidades buscaban un lugar para orar.

En pocos años el lugar fue pequeño e incómodo para la creciente población y el lugar seleccionado para la construcción del nuevo poblado estaba ubicado un kilómetro más al norte del actual. Correspondía a un pequeño valle de la quebrada Calderera, en su margen occidental, con apenas dos o tres hectáreas de superficie; las calles fueron trazadas con muy poco orden y tino; aún se pueden hoy encontrar claramente definidas las ruinas de la calle de la jeringa entre el camino actual al puente y la calle por la que se abastecían de agua desde la quebrada.

Para la década de 1860 los pobladores rurales se dividían en tres grandes áreas: al sur era el Rosario, Gramalote la zona central y, un poco más al norte, Caldereros. El vallecito fue poblado y sus alrededores colonizados. Fue un crecimiento relativamente rápido y en su expansión se talaron las montañas que protegían la ladera, a tal grado que esta fue desestabilizada. Esta situación molestaba con frecuencia a los habitantes, pues en las noches de invierno, por el norte y occidente, se sentían tronar las torrentes de la quebrada Calderera y por el occidente y el sur el estruendo de las piedras que se desprendían de la peña de Berlín. Se decía para entonces que había que ser de Caldereros para no salir despavorido huyendo en esos estruendos.

Distrito de Galindo

Después de fundado, el caserío tuvo un rápido fortalecimiento, su posición era estratégica como ruta al valle del Sardinata a Ocaña y una salida relativamente rápida al río Zulia. La resiente declaratoria del estado soberano de Santander (1857) favoreció al recientemente fundado caserío de Caldereros, para convertirse en Distrito en propiedad (municipio).
El nombre dado al nuevo distrito es el de Galindo en memoria del militar liberal Teodoro Galindo, muerto en combate en una de las tantas guerras intestinas de nuestro país (tantas que no sabemos si son muchas o es una sola que cambia permanentemente de nombre y protagonista). Esta asechanza la castigó el gobierno liberal de la época, dando el nombre liberal de Distrito de Galindo a un pueblo reconocido como conservador.

El nombre dado causó malestar entre algunos habitantes que no entendían como un pueblo de godos podía recibir el nombre de un militar liberal; pero al fin y al cabo esta fue una condición de los dirigentes liberales de la época y los locales debieron aceptarla con tal de lograr la independencia gubernamental de Salazar. Así el distrito de Galindo quedo con dominios de las tierras colonizadas al norte del río Peralonso hasta el río San Miguel.

Gramalote

La época en que se le cambia el nombre por Gramalote es durante el gobierno de Rafael Nuñez; la constitución del 1886 modifica en parte la forma de gobernar el país. Los dirigentes locales encuentran la oportunidad para modificar el nombre del municipio, pues no era consistente que un pueblo conservador llevara el nombre de un caudillo liberal, era algo fastidioso en aquella época de permanentes guerras civiles originadas en los partidos políticos. La solicitud de cambio de nombre fue aceptada a partir de 1888 y como nombre escogido quedó Gramalote. Se dice que se tomó del nombre de una planta gramínea abundante para la época en las laderas occidentales de la población; corresponde a una planta de hoja ancha (3 a 5 cm) y de longitud hasta de un metro que es muy común en los suelos calcáreos.