Patrimonio Natural

Patrimonio Natural

RESERVA NATURAL EL BOJOSO
Texto por: León David Peñaranda
Publicado en: Sesquicentenario, 2007.

El Bojoso es un área de reserva hídrica municipal ubicada en las veredas Miraflores y Valderrama, cuya adquisición se inició en el año 1992, con el objeto de proteger el área de infiltración de la quebrada Colorada fuente abastecedora del antiguo acueducto municipal. En el año 2016, 1.582 de sus hectáreas fueron declaradas, por el Ministerio de Medio Ambiente, como Reserva Forestal Protectora.

Para 1995 los primeros modelos de reforestación social llegaron a Gramalote. Corponor daba el protagonismo a los moradores organizados del área para la reforestación. La especie para esta tarea fueron árboles de pino Patula, especie que soportaba las difíciles condiciones de esas lomas, y solo se reforestarían las áreas más degradadas. Para finales de 1995 celebramos en el “Plan del avión” la culminación con éxito de la siembra y el primer mantenimiento de las primeras 20 hectáreas de reforestación social.

Después de ese éxito, los vecinos del área se asociaron en empresa de trabajo, realizaron nuevas reforestaciones financiadas por Corponor y desarrollaron labores de conservación en reservorios hídricos, manejo de suelos y construcción de senderos, pero lo más importante, se convirtieron en vigilantes permanentes del área y son los primeros cuerpos de control temprano de los incendios forestales que lastimosamente amenazan casi anualmente el área.

El Bojoso está ubicada entre los 1400 y 1950 m.s.n.m. Con coberturas vegetales de bosques, rastrojos y pastos naturales, se encuentran en ella las más importantes nacientes de la quebrada Colorada y sus zonas de infiltración.

Hoy se puede mostrar con orgullo un área estratégica con excelente recuperación natural y éxitos en las partes reforestadas, repoblación tanto de flora como de fauna propia del área y reservorios hídricos que mejoran su capacidad como área de reserva hídrica.

Desde 1999 hasta hoy es un escenario para la educación ambiental, dado que las caminatas ambientales permiten a los participantes reconocer la zona, escuchar y ver los resultados alcanzados; pero lo más importante, sensibilizarse hacia la necesidad de hacer un uso más racional de los recursos que disponemos para nuestra vida.