Astrid López Gutiérrez

Don Simón Romero nació en Sardinata, Norte de Santander, el 28 de julio de 1942. Es un hombre trabajador, luchador e incansable en esperanza y fe.

En su niñez vivió en Bucaramanga, pero su historia en Gramalote comenzó cuando su madre, doña María Helena Romero, visitó a su abuela Trinidad en el municipio. Pasaron unos días y su abuela sugirió que se quedaran a vivir con ella, estaba sola y la compañía de su hija y su nieto le harían mucho bien.

Ese día empezó una nueva historia para don Simón, quien realizó unos años de sus estudios en Gramalote, en el Colegio Eliseo San Luis González, y por diversas circunstancias, decidió salirse del colegio para comenzar a buscar una vida laboral. Con el pasar del tiempo, trabajó en muchos lugares en busca de estabilidad, hasta que decidió montar su propia venta de víveres, la cual, con mucho esfuerzo y ardúo trabajo, logró que mejorara cada vez más: las ventas subían, el dinero rendía y se sentía contento por servirle a su comunidad.

Al trascurrir algunos años, conoció a su esposa, y madre de su hijos, la señora Rosmira Méndez. Con ella empezaron a trabajar para fortalecer el amor, ayudarse mutuamente y emprender proyectos juntos. Así, entre los dos, colocaron un restaurante que se llamó la Lonchería Romero y la venta de chance. Don Simón se convirtió en un personaje de Gramalote por su carisma y gran don de servir, los cuales hicieron que se ganara el cariño y aprecio de la gente.

Don Simón vivía feliz en su pueblo hasta que ocurrió ese triste e inesperado día, la tragedia que afectó la vida de muchos Gramaloteros, entre esos, su familia. El 17 de diciembre del 2010 cambió la vida de todos por completo.

Don Simón y su familia salieron con el corazón destrozado sabiendo que lo estaban dejando todo y que ya nada iba hacer igual. Sin rumbo fijo, como muchos Gramaloteros, cada lágrima que caía hablaba por si sola del sufrimiento y dolor desconsolado con el que dejaron su pueblo, para dirigirse a la ciudad de Cúcuta, donde familia y amigos los acogieron.

Allí vivieron 6 años y medio, en distintos lugares de la ciudad. Recibieron muchas ayudas de distintas entidades y salieron adelante trabajando en la venta de chance, hasta que llegó el tan anhelado día: la noticia de poder volver a su casa en el nuevo Gramalote en julio de 2017. Su corazón palpitaba de alegría al saber que iban a volver a la tierra prometida y el primero de julio se fueron para Gramalote.

Al llegar a la entrada de su casa, lo primero que hicieron fue darle gracias a Jesús crucificado y a la santísima Virgen de Monguí, la patrona de todos los Gramaloteros, por darles licencia de conocer el pueblo que tanto esperaban. Don Simón dio gracias a todas las personas que hicieron posible la entrega de su casa y la reconstrucción del pueblo: al Presidente de la República, a la doctora Sonia Rodríguez Torrente, al presbítero Víctor Manuel lazzo y a todos aquellos que gestionaron para que su sueño se hiciese realidad.

Gracias a tantas cosas, hoy vive feliz y dichoso de estar en su tierra y con su gente.